viernes, 22 de enero de 2010

CARROZA BLANCA

Carroza blanca,
Alma oscura.
Después de eso habrá locura.

Nadie te nombra
O te recuerda.
Ni nuestra madre aún cuerda.

¿Donde estás?
Quisiera verte.
Que no daría por traerte.

Hermano mío;
¿Por qué marchaste?
Dejándome solo en ese devaste.

NO TE VEO

Veo todos los días el sol,
Las flores nacer,
Las gentes transcurrir.

Pero no te veo a ti.

Ni tus brazos rodearme,
Ni tus ojos brillar,
Ni tus labios nombrarme.

EL MATE

Maceta con tierras verdes
Aferra a un árbol sin raíces
Que no crece aun que lo riegues.

Sus múltiples siluetas
Parodian a sus burgueses,
Barrocos o silvestres.

Se arrellana donde lo poses
Aguardando que lo encuentres
Y nuevamente lo cebes.

Acompañará tus soledades,
Compartirá tus amistades;
Estará pronto a que lo beses.

LA BALDOSA

Estoica y eterna allí reposa.

Pasa el tiempo y las almas
Y ella imborrable perdura.

La zapateamos, ensalivamos,
Pero impertérrita soporta.

La asa el sol, anega la lluvia,
E indeleble persevera.

Nació junto con el barrio
Y desde entonces mora.

FRENTE AL TORO Y SIN FLORETE

Al fin doblé la esquina;
Cuánto tiempo me insumió;
A la vuelta quedaron tantas cosas reunidas en el baúl,
Que hoy solo quedamos mi faena y yo.

Profuso y penoso fué ese recodo.
A tantos afectos ajó;
Mi mente se colmó de incertidumbre
Y a mi alma de culpas recargó.

Hoy aventuro una nueva calle.
Otro albor germina en mi interior.
Me siento como desnudo
Sin armadura y expuesto al sol.

Lleno de miedos me alejo;
Desguarnecido en el ruedo,
Frente al toro y sin florete
Y el tablado alrededor.